Relajarse: Disfrutar de una hamaca a la sombra de un mango, de la sombra de las palmeras en la playa, escuchando el sonido predominante de las olas del océano. Sentarse a la orilla del río o en el borde de una de las innumerables cascadas presentes en la zona. Las opciones para perderse en la silenciosa y presente belleza de la naturaleza son ilimitadas.

No hay duda de que sea cual sea su actitud, aquí puede encontrar la fórmula mágica para dejarse llevar y relajarse, olvidándose de todo lo demás.